Debido a los interminables pedidos de solicitud de escrituras en este espacio poético (2 pedidos en 30 días, aproximadamente) he decidido hacer una breve nota acerca de un tema que me irrita mucho, por supuesto.
Cuando uno tiene la suerte de sentarse en el transporte público (ya sea tren, colectivo o subte) se siente privilegiado. Uno cree que va a tener un viaje placentero y relajado, donde podrá descansar sus piernas y donde no tendrá que soportar el asedio de la multitud que tiene la mala fortuna de ir parada.
Sin embargo ahí llega y se sienta. Y uno se ve forzado a reducirse. Se sienta y abre las piernas más que el diario que está leyendo. Y uno se forzado a reducirse más. Abre las piernas a 90 grados, como si estuviera en el living de su casa. Y uno se reduce del todo.
Creo que estos tipos quieren que se los garchen. Es evidente que les gusta ser putas abiertas de gambas. Aparte seguramente le excite el contacto de sus piernas con la de los tipos de al lado.
Me retiro, porque el grone que tengo al lado en el Cyber sigue abriéndose de piernas cada vez más…
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2 comentarios:
ahhjaj
resentida...
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